ENCUENTRO PARA MANIFESTADORES con Amaya

Si no conoces tu diseño, puedes calcularlo aquí: https://thehumandesignlab.com/formulario-de-datos-para-el-diseno-humano/

Una de las grandes compresiones que ofrece la ciencia del Diseño Humano es la diferenciación entre 4 Tipos de seres humanos, 2 de carácter energético y 2 no energéticos.
Los Manifestadores son el menos común de los tipos energéticos, con apenas un 8 % de representación en la población mundial; sin embargo su impacto resulta absolutamente determinante.
Llamamos Manifestadores a aquellas personas sin definición sacral que en su carta, que presentan conexiones entre
alguno de sus centros motores y el centro de la garganta.
Para alcanzar paz en sus vidas, los Manifestadores necesitan aprender a informar, por que es ahí donde empieza su creatividad, tienen que darse cuenta de que la realidad es que viven en un mundo compartido.
Éste es el conflicto de la libertad que vive un Manifestador, la fuerza de poder iniciar en cualquier momento pero sin saber por qué los demás rebotan a su paso.
Desafortunadamente no nos han educado desde niños a sentir y experimentar qué es lo que verdaderamente nos define y define nuestros actos, así como nuestro impacto.
Ellos más que nadie, saben bien lo que significa ser castigados. Lo que no saben es por qué. Y por esto pueden
permanecer esclavos de su libertad de actuar, que les provoca rabia por no haber informado antes de emprender toda acción.
Los Manifestadores son criaturas que por su peculiar naturaleza, suscitan sentimientos tanto de fascinación como de rechazo.
Marcan una diferencia en el mundo con sus iniciativas, de hecho son los únicos que están diseñados para iniciar procesos.
Suelen hacerlo sin tener en cuenta a nadie, así que no solamente se enfadan con facilidad cuando no les dejan hacer lo que quieren, sino que provocan también la rabia en los demás, que les reflejan el descontento con sus iniciativas.
La rabia es el único sentimiento que no está permitido expresar, le tenemos miedo y por esto tenemos tendencia a reprimirla, lo que hace que en un momento dado pueda convertirse en Ira.

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